El colecho no lo llevamos del todo a cabo, o por lo menos mi bebé no siempre duerme en la cama. Tenemos su cuna muy cerca de la cama y estoy súper pendiente de él cuando duerme. Mi sueño es relativamente liviano.
Esto es debido a que mi esposo es bastante corpulento y nos da miedo que con algún movimiento pudiera pisarlo. Así que decidimos dejar la cuna bien cerquita para estar pendientes. Las camas promedio matrimoniales nos quedan pequeñas.
Esto no quiere decir que
nuestro bebé no haya dormido cerca de nosotros, ya que cuando nos ha tocado
visitar a familiares y nos prestan una cama grande dormimos los tres juntos. O
si no, solo yo con mi bebé. También cuando mi esposo no está en casa o está de viaje, aprovecho y duermo con mi bebé en la cama, teniendo la precaución de colocar soportes por si se mueve.
A partir de los cinco meses mi bebé ha empezado a moverse bastante mientras está dormido. Los meses anteriores se podía mover pero no era demasiado ya que no se volteaba.
A continuación apunto algunos beneficios que leí sobre el colecho:
Facilita la lactancia nocturna. Esto es muy cierto, ya que tomar al bebé de la cuna cada vez que necesita comer, con todo y que está cerca, es algo agotador. Al tenerlo al lado, puedes darle el pecho acostada y retomar el sueño fácilmente.
Los padres descansan más. Por la misma razón de que todo sucede en la cama sin tener que levantarse, lactancia, calmar al bebé si es necesario.
Contacto físico y emocional con los padres. Sobre todo para los que trabajan y necesitan tiempo de calidad con sus hijos.
Los niños se sienten mejor, ya que tiene la protección de sus padres durante la noche. Ya sea que necesite mamar o que le dio miedo la oscuridad, ahí están sus padres para cuidarlo.
Mayor descaso, ya que el bebé es atendido de inmediato y reduce el tiempo estando despiertos.
El colecho trata de una opción que, practicada con seguridad, trae muchas cosas favorables a las familias.
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