jueves, 23 de julio de 2015

Pérdida de un bebé


Mi primer embarazo fue una felicidad enorme y mucha emoción. Sorpresa y felicidad para la familia, sería el primer nieto para ambas familias. Al enterarme comencé inmediatamente a buscar un ginecólogo obstetra, (lo admito, estuve retrasando ese momento, odio ir al médico y esos me dan particularmente pavor). Para la primera cita todo estaba muy bien, si mas no recuerdo tenía seis semanas, apenas pude escuchar su corazón. Súper feliz y emocionada comencé el tratamiento con vitaminas y suplementos, ya tendría mi siguiente cita al mes. Sabía que los primeros tres meses son delicados, aun así seguí haciendo algunos quehaceres del hogar, solo pendiente si sentía molestia o si veía algún sangrado. Mis síntomas no eran muy notorios, más que todo antojos, algunas nauseas, solo vomite una vez ( y eso porque comí algo después de esperar mucho tiempo con hambre, no lo recomiendo).

Para esas fechas tenía como nueve semanas, teníamos un viaje a Mérida planificado desde hace tiempo, hacía mucho tiempo que no iba, le consultamos a la doctora y nos dijo que no era recomendado, pero ya que era en avión podría ir si tenía cuidado. La verdad si fue en avión, pero hubo muchos trayectos en carretera, del aeropuerto al hotel, y de ahí a los lugares que visitaríamos. Me preocupe mucho en ese momento. Estaba esperando con ansia mi siguiente cita para saber cómo estaba todo. Otra cosa que noté era que tenía doce semanas y mi vientre no había aumentado nada.

Mis miedo se vieron reflejados el día de la cita, mi bebé no había crecido, aún estaba con vida. Pero seguía con el tamaño de siete semanas. La doctora al ver que seguía vivo me mandó más vitaminas y mucho reposo, para ver si había algún avance, y me dio cita para la siguiente semana.
Tuve mucho miedo, dentro de mí presentía lo peor, aunque quería tener esperanza. Para esa fecha no habíamos comprado nada para el bebé, ni elegido algún nombre. Al finalizar la semana antes de la cita, comenzó un manchado marrón, me comuniqué con la doctora, la cual me mandó medicamentos para ello. La cita al día siguiente confirmó mi mayor temor, mi bebé no tenía vida, había un gran hematoma y por eso el sangrado, eso estaba expulsando a mi bebé. Al principio quede como en shock, serena, procesando, cuando salí estaba mal, mi esposo no había podido ir conmigo, fui con mi suegra y mi padre, por supuesto no estaba nada bien, me dijeron no llores, eso pasa (de hecho a mi suegra le pasó y me contó al respecto), fui al baño y lloré, debía desahogarme.
Mi esposo llegó luego y juntos compartimos la pérdida, toda la ilusión y esperanza idas. Luego volvimos a hablar con la doctora para saber el proceso siguiente. En resumen aceleraría el proceso de aborto y luego me harían un legrado. La verdad no sé cómo hay mujeres que se atreven a abortar, el proceso es doloroso, con todo y las pastillas para el dolor. Tenía control constante con la doctora,
pero un dolor inmenso físico y emocional que parecía inacabable. Sentí como se rompió mi fuente, y mucha sangre, incluso trozos, y la verdad no voy a detallar más, yo no quería ver más, era suficiente.

Al día siguiente tendría la intervención ambulatoria del legrado, un procedimiento sencillo y rápido. Por supuesto debes asistir sin comer, y con todo lo que pasé en la noche, estaba súper pálida y demacrada, me pusieron suero. El siguiente paso, me llevaron al quirófano, me durmieron y al despertar ya había pasado. No es un proceso muy doloroso, y los más que percibes es un sangrado por unos días, luego de descansar un momento, puedes irte a casa. Recuerdo que una enfermera me preguntó si era mi primer bebé y mi edad, me dijo que era joven, podría intentarlo de nuevo. En mi mente solo pensaba, yo quería ese bebé. Cuando llegué a casa, solo quería acurrucarme en la cama y llorar hasta no poder más (es mi forma de comenzar a liberar el dolor), de modo de sacar todo el dolor y pasar mi duelo. Al día siguiente la doctora me revisó y todo había salido bien, me mando unas pastillas anticonceptivas, ya que mi cuerpo debía descansar mínimo tres meses, para prevenir un embarazo. Después de ese tiempo podría intentar nuevamente. Me recomendó tomar ácido fólico y ganar algo de peso.

Los días siguientes fueron para pasar mi duelo, ingrese en internet para buscar información, y personas que hayan pasado por lo mismo. Lo que más me ayudó fue un pequeño acto personal de despedida para mi bebé. Mi miedo más grande se cumplió, no sé si me hizo más fuerte, pero si más consiente, más precavida, estar embarazada para mi seria cuidarme mucho, no soy una súper mujer y la vida de un bebé es muy delicada, así goces de muy buena salud.

Si deseas comparte tu experiencia, desahógate, porque cuando vives algo como esto no hay muchos que puedan comprender lo que implica.

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